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23.jul.2025

«¡Adiós al tráfico!» [sic]

Poner conitos y habilitar carriles emergentes no es medicina vial: es otro síntoma más de la enfermedad que tiene a esta ciudad congestionada.

POR j. zertuche / Lectura de 5 min.

Poner conitos y habilitar carriles emergentes no es medicina vial: es otro síntoma más de la enfermedad que tiene a esta ciudad congestionada.

Lectura de 5 min.

A veces me debato si escribir en modo sarcástico-mamón, serio-técnico o una combinación de ambas cuando se trata del mentado tema de la movilidad. Da igual y francamente ya estoy harto. Pero aquí va, otra vez, una crítica más al aire [typeada en fuerte, mientras escucho Burn, Piano Island, Burn de The Blood Brothers porque corajes].

Esta ocasión vengo con el filo de una observación efímera. En plena epidemia del «contraflujo» en el Área Metropolitana de Monterrey [AMM], el léxico regiomontano [de por sí raro] se congestiona con palabras y conceptos relacionados a la movilidad vehicular. Claro, vehicular, porque recordemos que en el AMM no existe ni importa otra movilidad más que la de los automóviles. Aquí un mini compendio de conceptos que vi acompañando las notas sobre la implementación de los «contraflujos» y la regulación de los «choquecitos»: «saturada vialidad», «parálisis vial», «avenidas rebasadas», «cuellos de botella», «mitigar el congestionamiento», «atorones viales», «carril exprés», «agilizar el tráfico», «carril reversible emergente», «choques leves», «choquecitos pegan a vialidades regias»...

¿O qué tal este trabalenguas meets cantinfleo meets código, cortesía de Ingeniería Vial de Guadalupe?

«Nuestro contraflujo iniciaría en boulevard Miguel de la Madrid entre la avenida Lázaro Cárdenas y Bonifacio Salinas, allí nos incorporaríamos al sentido poniente-oriente que sería ahora en carril de contraflujo hasta juntarse con el contraflujo que hace el municipio de Monterrey en avenida Churubusco».

Esta cháchara de pseudo ingeniería vial es promovida y reproducida ad nauseam por la prensa local, que la integra en su “cobertura” ingenua, acrítica, tibia y/o, a veces, cuasi-chayotera [a través de publis, advertorials, inserciones pagadas o como le quieran llamar, que obviamente no están debidamente taggeadas como tal].

Me enfurece. Y sí, ni modo: mi rabia casi siempre se centra en la prensa cuando se trata de la “agenda urbana”. Criticar al gobierno está bien y es necesario, pero pues es cómo hablarle a una pared en estos menesteres. Además, a estas alturas, la neta siento que hace más sentido dirigir las criticas a las agencias de marketing que les manejan las cuentas de redes sociales a las alcaldías de Monterrey y San Pedro que a Adrián de la Garza o a Mauricio Fernández. Porque, pues, delirios influenceriles. Maybe ahí, en el “war room” de la parrilla de contenidos municipales, hay más chance de incidir. Maybe ahí, con los “estrategas de la percepción ciudadana”, hay más chance de sensibilizar.

Se supone que en la prensa es donde debería ocurrir el análisis, el debate, la reflexión y la crítica sobre el caos de la movilidad. Nada de eso. Claudican, todos sin excepción: El Norte, Multimedios, Info7/El Horizonte, ABC, Código Magenta... you name it... ya hasta implementan tácticas de engagement para provocar interacciones y dejarle la chamba al lector [“¿Qué hace falta para vencer la inmovilidad que nos afecta a todos? Cuéntanos en los comentarios”]. Y en cambio, publican notas con titulares que parecen más porras optimistas de boletín escolar que periodismo: «¡Adiós al tráfico! La interconexión San Pedro-Monterrey se anunciará HOY 22 de julio: así cambiará tu día a día».

¿Qué? ¿Por? Obvio la nota de Telediario incluye CERO menciones de cómo «cambiará tu día a día» esta ¿obra? ¿serie de obras viales? Ya ni para informar son buenos en la prensa local: la «interconexión» entre San Pedro-Monterrey es 1, 2 o 3 obras viales, dependiendo del día, el humor y la hueva que se carguen en la redacción. Vaya, el tono de esa pseudo-noticia editorializada está más alineada a este post de Instagram del Municipio de San Pedro, que incluye la foto de Mauricio Fernández, Adrián de la Garza y Samuel García en el ¿anuncio del arranque de la interconexión?... con Don't Stop Believin' de Journey de fondo musical.

La implementación epidémica del recurso de «contraflujo» no es medicina vial sino otro síntoma más de la enfermedad que tiene a esta ciudad congestionada. Poner conitos y habilitar carriles emergentes está bien para echar a volar el dron y sacar unas tomas aéreas para la cuota de contenido de redes sociales, no para seguir con la conversación que realmente importa.

¿Que por qué hay un chingo de tráfico en la ciudad? Definitivamente no es porque no haya suficientes carriles, interconexiones, gazas o pasos a desnivel.

Al parecer, los munícipes ven más redituable “a nivel comunicación” el engagement que les genera seguir proponiendo y anunciando infraestructura vehicular que, no sé, regular que los desarrollos verticales destinen un porcentaje de sus departamentos a vivienda social, para que realmente se habite el centro y no solo la periferia.

En el fondo, el problema de la inmovilidad [como ahora acostumbran a nombrarlo] ni siquiera tiene que ver con el uso excesivo del automóvil particular como modo de transporte, sino con que no hay condiciones de habitabilidad medianamente decentes y accesibles. El tráfico vehicular va a continuar mientras quienes tienen la opción de moverse en auto sigan viviendo a dos, tres, cuatro o cinco municipios de distancia de sus lugares de trabajo. Pueden hacer uno, dos, tres o cien proyectos de interconexión —es más, hasta un nuevo túnel— y lo único que seguirán generando son más vías para acomodar más autos y, por ende, más tráfico.

¿De dónde sacarán fuerzas los reporteros y editores de los periódicos locales para emocionarse con el anuncio de una interconexión vial?

¿Por qué las administraciones municipales ponen en marcha programas “piloto” [como los «contraflujos»] solo para atender a los automóviles, y no programas “piloto” para atender a los pasajeros del transporte público?

¿Por qué las redacciones de los periódicos le echan más ganitas y creatividad a sus notas pagadas por el Municipio de Monterrey, y no a generar reflexiones profundas más allá de sacar el dron y documentar el tráfico?

¿De qué sirve tener dependencias de desarrollo urbano si lo único que hacen es dar permisos de construcción, y no proponer legislaciones que permitan un porcentaje de departamentos asequibles en los nuevos edificios que, por sí mismos, no van a solucionar el tema de la vivienda ni de la movilidad?

¿Por qué la sociedad regiomontana le tiene miedo a vivir juntos y compactados, y prefiere seguir quejándose del tráfico cuando debería estarse quejando de que la ciudad se ensancha cada vez más?

Cuéntanos en los comentarios.

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«¡Adiós al tráfico!» [sic]

Escrito Por

j. zertuche Fundador y editor de «contextual». Anteriormente: Residente Monterrey, en su última etapa bajo el lema “Acciones para una ciudad mejor”.

Fecha

23.jul.25

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