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10.may.2020

Un ‘performance’ de la crisis

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) arrastra cinco años en números rojos, según la información que ha reportado al SAT. Pero en plena campaña #SOSMARCO para levantar donaciones del público general por el COVID-19, no se ha transparentado del todo la extensión de esta crisis.

POR Luis Mendoza Ovando / Lectura de 18 min.

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) arrastra cinco años en números rojos, según la información que ha reportado al SAT. Pero en plena campaña #SOSMARCO para levantar donaciones del público general por el COVID-19, no se ha transparentado del todo la extensión de esta crisis.

Lectura de 18 min.

El 8 de abril se lanzó en Instagram la cuenta @salvemosMARCO como parte de la campaña #SOSMARCO. A través de distintas imágenes y videos, el museo comenzó a pedir donaciones para el «mantenimiento de la institución que está en un punto delicado». La información también fue replicada en sus redes sociales y sitio web.

«Es una campaña de recaudación de fondos, cuyo objetivo es apoyar a MARCO en esta etapa crítica derivada de la suspensión de proyectos, visitas, actividades, membresías, entre otros ingresos, como parte de las medidas de seguridad e higiene, acatadas desde el pasado 17 de marzo debido a la pandemia del Covid-19».

— MUSEO MARCO / PREGUNTAS FRECUENTES

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En mi imaginario, el museo MARCO es de esas instituciones que jamás podrían quebrar pues están muy ligadas a la élite empresarial regiomontana. El que salieran a pedir donaciones de forma urgente, me pareció extraño y por eso decidí investigar más.

A juzgar por la información reportada en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), la llamada de auxilio que hace el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey no responde únicamente a la emergencia que estamos viviendo por la pandemia: acumulan cinco años operando en números rojos.

Desde 2014 y hasta 2018, el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey A.C. con el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) MAC8903165T2, ha reportado año tras año pérdidas fiscales ante el SAT. De acuerdo a los datos disponibles en la plataforma Consulta de Información de Transparencia de Donatarias Autorizadas, el acumulado de gastos durante ese periodo es mayor al de los ingresos: una diferencia de casi 64 millones de pesos.

Para encontrar respuestas sobre la situación financiera del museo, solicité una entrevista a Taiyana Pimentel, directora actual del MARCO. Pimentel ocupa este cargo desde el 2 de septiembre de 2019, por lo que las pérdidas fiscales reportadas al SAT no ocurrieron bajo su gestión.

«¿Me puedes repetir tu fuente?», me respondió de forma inmediata al teléfono cuando le mencioné la cifra.

«Yo no te puedo hablar, con esa claridad, de pérdidas por 64 millones de pesos desde el 2014 porque realmente no las conozco y no me han informado que hayan existido pérdidas por una cifra de esa manera», señaló extrañada por la información que le compartí.

Taiyana Pimentel insistió en que le parecía improbable que el MARCO —o cualquier otro museo mexicano— pudiera manejar esos montos y que no reconoce los datos reportados por el SAT.

«Esa información la aseveras tú, pero yo insisto en que no puede ser porque un museo, para perder 64 millones de pesos, tuvo que haber tenido un presupuesto que no pudo haber tenido nunca en su historia. Una cifra económica de esa naturaleza no cabe en mi cabeza», sentenció contrariada y añadió: «sería una cifra escandalosa».

La duda de la directora de MARCO es legítima, pero puede ser resuelta con unos cuantos clicks en la misma plataforma del SAT. La siguiente tabla muestra el balance de MARCO en pesos mexicanos.

Fuente: Plataforma de Consulta de Información de Transparencia de Donatarias Autorizadas del SAT. Elaboración propia.

En los últimos cinco años, la suma de las pérdidas fiscales reportadas ante el SAT alcanzan los 63 millones 844 mil 53 pesos, según los datos capturados por Alejandro Betanzo Zúñiga, quien aparece como responsable y cuyo nombre es acompañado por la leyenda: “Declaro bajo protesta de decir verdad que los datos proporcionados son ciertos”.

El capital reportado ante el SAT pasó de 180 millones 996 mil 915 pesos en el cierre del ejercicio del 2013, a 116 millones 714 mil 593 pesos al final de 2018. La mitad del monto del 2018 representa el capital fijo, es decir, las posesiones de la asociación civil como el edificio y algunas colecciones de arte. Además, la disminución de las donaciones que recibe el museo es notoria: en 2018 ingresaron 23 millones 953 mil 550 pesos de donativos, mientras que un año antes, en 2017, reportaron 44 millones 435 mil 659 pesos.

El “escándalo” del que no daba cuenta la directora Pimentel, parece cuadrar con las cuentas que el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey A.C. ha entregado al SAT.

«No es normal, no se debe gastar más de lo que ingresa», me explica, pero precisamente eso es lo que ha reportado el museo al SAT en los últimos cinco ejercicio fiscales. «Habría que revisar el ejercicio 2018 cómo fue, pero esa información yo no la tengo», advierte, pero pueden obtenerse en la plataforma.

Los montos del ejercicio 2019 aún no están publicados en la plataforma de Transparencia del Sistema de Administración Tributaria, ya que la fecha límite para declarar se extendió por causa del COVID-19.

Crisis heredada

«Al cumplir 25 años, MARCO tiene un sólo reto, el de la cuestión económica. Todo lo demás lo tenemos cubierto».

— Nina Zambrano

El periodo de pérdidas “escandalosas” fue compartido por dos presidentes distintos del Consejo de Directores: Nina Zambrano y Alfonso González Migoya.

Nina Zambrano asumió la presidencia del Consejo de MARCO en 1997, a la vez que fungió como directora del museo a partir del mes de junio del año 2002. Zambrano dejó ambos cargos el 31 de marzo de 2017. Bajo su dirección, el museo MARCO cumplió 25 años de existencia. En aquel entonces Nina aprovechó el contexto de celebración para introducir los retos económicos del museo.

El 31 de diciembre de 2015, El Norte publicó una nota con el encabezado “El reto de MARCO: tener más apoyo”, en donde Nina Zambrano habla sobre el porvenir del museo.

«Al cumplir 25 años, MARCO tiene un sólo reto, el de la cuestión económica. Todo lo demás lo tenemos cubierto. Si tenemos apoyo todo lo podemos lograr, y todo es para la comunidad».

Más adelante en la nota, Nina Zambrano profundiza en las finanzas del MARCO.

«Un logro es que la deuda económica del recinto esté en números negros gracias a estrategias como generar expos que se venden a otros recintos y comercializar el servicio de cocina para los eventos sociales».

Sin embargo, para el ejercicio 2016 el museo MARCO había declarado ante el SAT deudas por 2 millones 246 mil 645 pesos.

En el mismo artículo, Zambrano se quejó de la falta de apoyo por parte del Estado. «¿Qué hace falta para fortalecer el aspecto cultural de la ciudad?», preguntó. «Apoyos. Que se den cuenta, tanto el Congreso del Estado como el Gobernador y los alcaldes, de la importancia que tiene la cultura en la vida de las personas», declaró la entonces directora y presidenta del museo.

«Del presupuesto federal del 2016, MARCO recibió una partida de 7.8 millones, la tercera parte de lo solicitado», complementó Teresa Martínez, reportera de El Norte, sin aludir la fuente de la declaración.

Ese mismo año, la A.C. reportó ante el SAT donaciones de dinero público por 30 millones 319 mil 800 pesos. No queda claro si este dinero viene en su totalidad del Gobierno del Estado, pues la información que se despliega en el SAT no lo específica.

Al terminar el periodo de Nina Zambrano, Alfonso González Migoya asumió la presidencia del Consejo, pero no nombró a un nuevo titular de la dirección de MARCO. Migoya expresó su preocupación por los temas económicos.

«Lo primero que tenemos que hacer es un plan financiero, económico, para saber con cuántos recursos podemos contar, para luego ir precisando los programas específicos», declaró para El Norte en una nota publicada el 31 de julio del 2017.

El plan financiero no es público. No se encuentra en el sitio web de MARCO ni tampoco en la Plataforma Nacional de Transparencia.

Más aún, si se hizo, no fue efectivo. En 2018 el museo cerró con pérdidas fiscales por 26 millones 460 mil 166 pesos, el monto más grande de la que da registro la Plataforma del SAT que abarca de 2006 a 2018. Ese año no se declaró en la plataforma del SAT ninguna donación por parte de personas privadas morales —como son las empresas— ni patrocinios.

La transparencia es la salida

En el sitio web donde se pueden realizar las donaciones para la campaña #SOSMARCO se responden algunas preguntas para convencer a las personas de donar.

¿Está en riesgo que el museo cierre permanentemente?
Con sus contribuciones se pretende lograr su permanencia. El museo solamente puede sortear su situación actual por un breve periodo, por lo tanto, es fundamental su comprensión y valiosa aportación.

La comprensión que solicita el museo MARCO ha sido, en retrospectiva, un cheque en blanco ya que no existe ningún mecanismo de rendición de cuentas por parte de la Asociación Civil hacia la comunidad.

«No existe una normatividad —a lo mejor en Estados Unidos pero no en México— que nos obligue a nosotros como A.C. a tener que hacer declaraciones de ese tipo. Nosotros como museo estamos trabajando un tipo de políticas bastante delicadas para hacer sobrevivir la institución y no tenemos por qué dedicarnos a hacer ahora políticas que no son las que nos corresponden. Estamos trabajando desde casa, en medio de una pandemia, y ¿tú me estás pidiendo a mí que implemente políticas nuevas?», me respondió Taiyana Pimentel cuando le pregunté por las estrategias de transparencia del museo.

Le insisto si no cree que sería un ejercicio positivo, aunque se hiciera de manera voluntaria.

«No es lo que yo crea. La vida no se gesta por creencias. La vida se gesta por normatividades y por leyes y el museo MARCO cumple con todas las normatividades y leyes que rigen a la institución. Tenemos una compañía que registra año con año el uso de todos los recursos del museo», contestó.

Pese a que el museo de todos recibió, entre 2012 y 2018, un monto de dinero público que asciende a los 173 millones de pesos, sólo le rinde cuentas a unos cuántos.

En palabras de la directora, MARCO realiza un reporte financiero y de actividades que se comparte con el Congreso Local y con el Consejo directivo de la Asociación Civil, pero no con la comunidad en general.

«El problema es que existen mecanismos legales y reglamentarios que establece la sociedad y esos son los que sigue MARCO. Yo no tengo por qué generar una serie de documentos porque tú como periodista me los estés exigiendo», me comentó cuando le pregunté por qué no subían a la web de MARCO los documentos que ya generaban.

En contraste, museos como el MoMA publican en su página web reportes detallados de gastos y de los nombres de sus donadores, aún y cuando no es una obligación legal. La transparencia genera confianza y la confianza se traduce en apoyo, por lo menos así lo revela la salud financiera del museo neoyorkino.

Conocer con exactitud las finanzas de MARCO no es sólo un deseo de transparencia trivial. Si lo reportado fiscalmente y la contabilidad interna del museo coinciden, MARCO debería explicar por qué señalaron el problema hasta ahora.

Si hay discrepancias entre la información fiscal y las cuentas reales del museo, el Congreso local debería explicar cómo fue que siguió aprobando donaciones al MARCO y en qué cifras se basó para aprobar ese presupuesto.

Más aún, se sabe que el registro de pérdidas fiscales a veces se utiliza como una estrategia para dejar de pagar impuestos. El artículo 80 de la de la Ley del Impuesto Sobre la Renta señala que las donatarias autorizadas, como es el caso de MARCO, no pagarán ISR a menos que efectúen gastos no deducibles o realicen actividades que les generen donativos distintos a los fines que tienen autorizados y estos superen el 10% de sus ingresos totales.

Las estrategias fiscales no son ilegales (a menos que se trate de una transmisión indebida de pérdidas fiscales), pero sí cuesta aceptar que una institución que vive en buena parte del dinero público no ponga su parte en el pago de impuestos.

Salvemos MARCO

Pese a que es claro que la situación actual no responde solamente a la crisis del COVID, sí es verdad que la pandemia afecta seriamente las finanzas del museo.

Prácticamente la mitad de los ingresos del museo provienen de actividades ligadas a su operación, es decir, a que pueda abrir sus puertas y recibir gente para que entren a las exposiciones, vayan a cursos o renten un espacio.

La meta de 5 millones de pesos por la que se activó la campaña, es para lograr «salir a flote hasta diciembre de este año», me explicó Taiyana.

«Es muy importante subrayar que esta cifra sería destinada únicamente a programas de exhibición y programas educativos. Nada de este dinero se llevaría ni a salarios, ni a deuda ni a otro tipo de pagos de proveedores», en otras palabras: es dinero que destinan los usuarios para los propios usuarios.

Paradójicamente, para esta campaña sí realizarán un ejercicio de rendición de cuentas.

«Nosotros lo que vamos a hacer es un reporte virtual, en el muro que estamos armando de #SOSMARCO, con todas las actividades que se hayan generado a partir de los fondos que se hayan recaudado de esta campaña». Quizás no alcance el nivel de detalle del MoMA, pero definitivamente es un avance.

La ciudad de Monterrey por supuesto que es mejor gracias a la existencia del MARCO, pero el que una actividad sea buena no quiere decir que anule nuestro derecho ciudadano a exigir que trabajen mejor, gasten mejor y rindan cuentas. Más aún, cuando reciben dinero que viene de los impuestos de todas las personas.

Los momentos de crisis exigen creatividad. Esperemos que el museo más importante recoja en su espíritu emprendedor la valentía de hacer algo verdaderamente arriesgado: rendir cuentas a las personas de a pie y llevar el estándar de operación más allá de lo que la ley le exige.

Un ‘performance’ de la crisis

Escrito Por

Luis Mendoza Ovando

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10.may.20

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