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11.nov.2021

Parálisis [auto]inducida

Vía Libre es un esfuerzo arriesgado porque implica incentivar un cambio de hábitos en sectores de la sociedad que están muy cómodos en su anacronismo.

POR J. Zertuche / Lectura de 15 min.

Vía Libre es un esfuerzo arriesgado porque implica incentivar un cambio de hábitos en sectores de la sociedad que están muy cómodos en su anacronismo.

Lectura de 15 min.

La indignación —justificada o no— de unos cuantos residentes sampetrinos es suficiente para movilizar cámaras y micrófonos de la prensa regiomontana. La manifestación o protesta pública se entiende en este municipio como un evento de asistencia limitada, pero de amplia cobertura mediática. Aquí no se marcha codo a codo sino sobre ruedas, desde la comodidad climatizada de una SUV del año o hasta un Mercedes-Benz deportivo; esta técnica de protesta fue popularizada por un suspiro político llamado FRENA, y vaya que dejó escuela en uno de sus bastiones regionales. Basta con hacer fila, prender las intermitentes y apretar el claxon para ser aproximado por algún micrófono que amablemente se estira al interior de la ventanilla del auto para magnificar la voz del vecino “afectado”.

El reclamo en San Pedro (pequeño, grande y/o sinsentido) se eleva a nota principal en la prensa regiomontana. ¿Será influyentismo? ¿Humor involuntario? ¿Para generar engagement de resentimiento en la sección de comentarios? ¿O será porque los directivos de la prensa y los medios locales residen aquí? Quién sabe, a lo mejor es una combinación de todas las posibilidades anteriores. Lo cierto es que la breve cobertura de una protesta de automovilistas sobre la Av. Alfonso Reyes se colocó como nota principal en el sitio web de El Norte, desplazando en un lunes cargado de información a notas sobre: la boda, escándalo y renuncia de Santiago Nieto al frente de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF); las reacciones a la participación y discurso de López Obrador en el Consejo de Seguridad de la ONU; el seguimiento a las resoluciones, debates e inconsecuencias de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático; e incluso noticias locales sobre la corrupción e irregularidades detectadas en la dependencia Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey.

¿Qué puede ser tan importante y urgente en San Pedro como para decidir que aquello será la nota “de ocho” en la versión digital del periódico más importante del estado?

La ‘amenaza’ anda en dos ruedas

Personas que no quieren escuchar, un gobierno que no sabe explicar y una prensa que no quiere analizar: la combinación perfecta para la intransigencia.

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10/10 que el testimonio vecinal sea opacado por el sonido de Los Claxons.

Según El Norte, la tarde del lunes 8 de noviembre «unos 70 autos» recorrieron durante dos horas diversas calles en caravana ruidosa para manifestarse en contra de Vía Libre, un proyecto de la administración de Miguel Treviño que «busca la convivencia y el equilibrio de traslados en auto, bici o peatonal» en la Av. Alfonso Reyes. En esencia, se hará una ciclovía y eso enciende las alarmas NIMBY.

¿El reclamo? Que con el trazo del proyecto que incluye un par de carriles exclusivos para bicicleta, más arbolado en banquetas y camellones, el rediseño vial y de intersecciones para hacer los cruces más seguros a peatones, los vecinos tendrían “dificultades” para ingresar a sus colonias en automóvil. Y aquí me quiero detener un momento para analizar lo absurdo y sobredimensionado de esas supuestas “dificultades”: con el diseño propuesto para el proyecto Vía Libre, vecinos que transitan sobre la Av. Alfonso Reyes encapsulados cómodamente en sus automóviles climatizados, que tienen la posibilidad de conectar su iPhone a un sistema de audio para escuchar su música o podcast favorito en alta fidelidad, cuyos motores pueden soportar sin problema alguno caminos empinados desde y hacia las colonias más cuesta arriba de la Sierra Madre, ya no podrían dar vuelta directamente desde la avenida (por la seguridad de peatones y ciclistas), sino que tendrían que verse en la trágica necesidad de desviarse un poco y manejar tantito más para incorporarse por un par de calles subalternas, salir en forma recta, esperar su turno en un semáforo y poder así, después de tanto sufrir, subir o bajar de su colonia en carro. Repito, en carro; no en teleférico, tampoco colgados de una soga a rapel, ni siquiera caminando, sino en carro.

Todo indica que la temperatura en este render está por debajo de los 40 grados, atípico en el SPGG que nos pinta Fricasé.

La prensa local recogió rápidamente algunos testimonios de vecinos “afectados” acompañados de uno que otro miembro del cabildo de oposición blanquiazul y colados con intereses político-facebookeros: dicen que no están en contra de las bicicletas, que porque están bien padres como actividad familiar y como deporte, ¿pero para moverse?, ni que estuviéramos en un pueblucho o en una ciudad europea (aún no se deciden si el uso de la bicicleta es una forma de movilidad que corresponde a un estilo de vida de bajo o alto estrato socioeconómico); que el alcalde les mintió maquiavélicamente, que como ganó la reelección ya no los escucha, ya ni porque es su empleado (porque en San Pedro todo se asume como una transacción obrero-patronal, hasta los servicios públicos); que aunque desconocen el proyecto, están bien seguros que así no era (ya párale Miguel); que sus amigos ciclistas que pedalean en Chipinque o en la Carretera Nacional les dijeron que ellos ni de broma se dejarían ver pedaleando en esta avenida con intenciones no-deportivas, que porque van a llegar bien sudados; que sus otros amigos especialistas en ingeniería vial les dijeron que no les cuadraba la geometría, que no es aritméticamente posible entrar a su colonia más que con una vuelta directa desde la avenida.

Los “argumentos” anteriores encontraron eco en la prensa local, en notas escuetas, unas menos que otras, que consignaron el hecho: los vecinos de San Pedro «protestan contra ciclovía en Alfonso Reyes». Esta dinámica periodística es bien curiosa porque en temas de ciudad, sobre todo de desarrollo urbano y movilidad, la prensa no analiza, más bien consigna y registra. Tomemos como ejemplo, una vez más, a El Norte: es noticia la protesta, pero no se analiza el proyecto en cuestión y menos los dichos de vecinos. No se “editorializa”, la nota es fría, supuestamente “objetiva” (una discusión que da para otro tema). Y aunque es regla no editorializar las noticias, el periódico utiliza de manera “creativa” sus encabezados para disimuladamente asomar su postura en notas “objetivas”; lo vemos claramente en los encabezados relacionadas a la 4T o en escándalos de corrupción de políticos de todos los colores. “Juegan” con las palabras del título, se le da un doble sentido, se agregan signos de puntuación que cambian el tono, etcétera. La subjetividad está en otro lado. Entonces los articulistas que tienen un espacio en la sección de Opinión entran al quite, ya sea por voluntad propia o a sugerencia-invitación del medio. Son ellas y ellos quienes tienen el “permiso” periodístico de adoptar una postura, criticar, elogiar, ser subjetivos a título personal. Pero esta distinción no queda del todo clara en otras secciones, pues hay un doble rasero cuando detrás hay un interés comercial de por medio; las secciones Empresas y Bienes Raíces tienen una doble función, por un lado periodístico y por otro lado comercial. El Norte ha publicado videos cuasi publicitarios de nuevos desarrollos inmobiliarios sin ninguna advertencia al lector: parecen videos periodísticos, pero son advertorials pagados por las desarrolladoras para hablar maravillas de la supuesta regeneración urbana del Centro, por ejemplo.

Sin embargo, en la cobertura de la protesta de Vía Libre, pasó algo atípico en la sección de Opinión. En el transcurso de dos días, El Norte publicó dos contrapuntos (quizá de manera involuntaria): la primera, una columna a título personal que critica a los vecinos y defiende al proyecto; la segunda, Fricasé, una editorial del periódico en donde se elogia a los vecinos y se vapulea al proyecto, al alcalde, a su equipo y sinceramente a toda lógica. Con el título “Vecinos mandan”, los directivos del periódico (es un secreto a voces que esta columna históricamente ha expresado la postura de Alejandro Junco, director general de Grupo Reforma) tomaron postura y se subieron al automóvil de la cerrazón, la ignorancia y el prejuicio para publicar uno de los peores textos de 2021 (en este hilo de Twitter se desmenuza con datos la editorial que parece que fue escrita a seis manos por el fantasma de Robert Moses, los administradores del grupo Salvando San Pedro y algún anon sampetrino de la sección de comentarios).

La editorial Fricasé exuda y grita —textualmente, con un bombardeo de palabras en MAYÚSCULAS— la visión de ciudad de quienes salieron a “marchar”, una en donde lo único que importa sucede exclusivamente debajo de las llantas por donde transita su automóvil, todo lo demás es ajeno a la realidad sampetrina: banquetas, cruces peatonales, límites de velocidad, altos, zonas de abordaje de transporte público dignas, la posibilidad de moverse en bicicleta y hasta semáforos estorban en esta visión de movilidad unipersonal. Lo que no sume a mejorar la comodidad del automóvil es secundario y desechable, son sueños guajiros, abdicaciones pueblerinas, pretensiones europeas, proyectos inviables y locuras en detrimento del estilo de vida sampetrino. Citando a un nuevo clásico, «sumarizando» (sic) la postura de El Norte: aquí nadie camina, aquí nadie se mueve en bicicleta «por la misma razón de que ya no andamos ni en burros ni en carretas»; que «hay un sinnúmero de SOLUCIONES mucho mejores que bajar del coche a los ciudadanos para treparlos a las bicicletas», nada más que no enlistan ninguna; que «en lugar de destinar para bicicletas las “vías libres” (…) podrían destinarse éstas para vehículos de ALTA OCUPACIÓN», porque «esto es lo que la CIUDADANÍA demanda» y el pueblo siempre tiene la razón (siempre y cuando se alinea a la postura del periódico); y que no importa lo que se teorice y se practique en otras ciudades, San Pedro es único y excepcional en su estancamiento y por eso aquí «claramente lo que se requiere es MÁS VIALIDAD, más carriles». Esto no es de mi cosecha sarcástica, lo entrecomillado corresponde a una fracción de la editorial Fricasé que escribe el ente que se hace pasar por ‌El Abogado del Pueblo.

Por otro lado, a veces parece que la actual administración municipal no conoce a su público. Aunque no se le puede dar gusto a todas y todos, faltó creatividad y empatía en el esfuerzo de comunicar y socializar este proyecto que pisa callos generacionales. De los creadores de #YoNoSoyRana y Síguele Miguel! no pudo salir una estrategia de comunicación que, por lo menos, le bajara dos rayitas al tono Jane Jacobs de conceptos urbanísticos y al discurso de la movilidad sustentable que mastican los especialistas y una porción de las nuevas generaciones. Los mensajes también tienen que llegar a quienes consideran el automóvil como una extremidad corpórea de su día a día, a quienes no imaginan futuros distintos porque no entienden que no entienden, a madres de familia sampetrinas que fastidian buena parte de su día manejando por horas para mover a los hijos a todos lados, al c-ñor que se estaciona afuera de la presidencia municipal de San Pedro exigiendo que el alcalde baje, se asome por su ventana y lo escuche gritar sus exigencias.

Lo que sorprende (o no) de la postura del periódico es la facilidad con que se desdeña toda posibilidad de cambio, como si este municipio estuviera aislado al estilo de una colonia privada y los problemas no estuvieran interconectados a nivel metropolitano. El tono que utilizaron es de un señor que está sumamente ofendido, uno que no va a permitir jamás que unos progres instalen una ciclovía porque eso podría abrir la puerta a, que Dios nos libre, otros derechos incluyentes de movilidad y quién sabe cuanta cosa urbana más.

Y pues ya inspirados por el delirio de Fricasé, ahí va un disparate que en una de esas genera tracción para ganar los corazones y las mentes de los “manifestantes”: quienes utilizan como excusa argumentativa al calor o a la orografía sampetrina para decir que no se imaginan «pedaleando de subida por Gómez Morín rumbo a Chipinque a 41 grados con el solazo a pleno», pertenecen al centil de riqueza que sí puede pagar por una flamante e-bike de 3 mil dólares equipada específicamente con un boost para subir pendientes con un motor eléctrico. ¿No está en la sangre sampetrina imponer tendencia, ser el “municipio modelo? O qué, ¿hace falta que Mariana Rodríguez haga un live pedaleando una e-bike para que se animen a imponer el trend en el San Pedro montañoso?

Vía Libre es apenas un primer esfuerzo por tratar de ejemplificar que sí podemos cambiar nuestras calles para ampliar las opciones de movilidad más allá del automóvil, aunque la decisión de comenzar en una avenida como Alfonso Reyes es cuestionable y arriesgada: cuestionable porque pareciera más lógico integrar ciclovías por las entradas de Santa Catarina y Monterrey para brindarles mayor seguridad a quienes usan la bicicleta como modo de transporte por necesidad o convicción, no por moda; arriesgada porque implica incentivar un cambio de hábitos en sectores de la sociedad que están muy cómodos en su anacronismo.

Parálisis [auto]inducida

Escrito Por

J. Zertuche

Fecha

11.nov.21

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