La [i]lógica electoral sampetrina

En el «municipio modelo» de México, supuesto epicentro de innovación democrática y participación ciudadana, los automóviles votan. 

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La pena ajena no es exclusiva de la elección presidencial, Monterrey ha demostrado que puede descentralizar la ridiculez

San Pedro Garza García no se queda atrás. El gran tema de la elección por la alcaldía del municipio más rico de México gira en torno al automóvil y no en las personas; en la fila de vehículos que se acumula en sus Calzadas y avenidas, pero no en la fila de personas que espera en el estacionamiento de un OXXO para compartir taxi y así poder subir a trabajar a las zonas residenciales más altas del municipio (zonas en donde no llega el transporte público); gira en torno a la construcción de nueva infraestructura vehicular (intersecciones y ampliación de carriles que garanticen el flujo continuo e ininterrumpido de automóviles), pero no en nueva infraestructura peatonal (banquetas amplias y sin obstáculos) y mucho menos ciclovías; en fomentar el carpooling y, como novedad, el vanpooling privado a través del smartphone para godínez millennials y chavorucos con puestos gerenciales, pero no en iniciar un programa piloto de servicio de renta de bicicletas; gira en torno a propuestas separatistas de tarjetones de estacionamiento que divide a los automóviles sampetrinos de los foráneos para asegurar que menos vehículos entren al municipio, pero ninguna propuesta con visión metropolitana para fomentar la reducción de las horas gastadas en el desplazamiento intermunicipal (una travesía que le da en la madre a la calidad de vida de mujeres y hombres que trabajan en SPGG pero que viven a dos o más camiones de distancia, en algún otro municipio). 

La preocupación se centra en el tráfico y la congestión vehicular, pero no con la visión de mejorar la calidad del aire o de proveer alternativas para la movilidad urbana incluyente, sino como un derecho de clase; San Pedro para los sampetrinos, los demás que se jodan. 

 Los cuatro punteros en el debate organizado por  El Norte  [Foto:  El Norte ]

Los cuatro punteros en el debate organizado por El Norte [Foto: El Norte]

Rebeca Clouthier, candidata del PAN, está obsesionada con el tema del vanpooling, es decir, camionetitas privadas para los trabajadores de los corporativos. La candidata no ha explicado —o leído, como suele hacerlo— cómo funcionaría este esquema: ¿las camionetas llevarían a los trabajadores a su casa o a un estacionamiento colectivo? Y peor: cita como ejemplo a Bussi en Santa Fe, la antítesis urbana en CDMX, un servicio privado tipo Uber Pool pero en camionetitas para aquellos trabajadores que tengan smartphone. Es decir, ¿su propuesta es invitar a que Bussi venga e instale su servicio en SPGG? Iniciativas como ésta pretenden aliviar sólo una parte del gran problema de movilidad en el Área Metropolitana de Monterrey: dejar que la innovación de privados ayude un poquito al problema, el detalle está en que esas soluciones van dirigidos a un grupo que puede pagar por ello. Una política pública de transporte semi-colectivo y privado.

¡Toda una experiencia!

Fernando Elizondo Ortíz, candidato independiente (en itálicas porque tiene el respaldo “respetuoso” de Movimiento Ciudadano), está ganando adeptos entre los vecinos-automovilistas más rijosos del municipio (rijosos tipo bien) con la propuesta del tarjetón. Esto permitiría a los residentes sampetrinos estacionarse en donde se les de la gana, mientras que los vehículos foráneos tendrían que ir a buscar un estacionamiento comercial o de parquímetro. La propuesta no pasa por una lógica de avanzada para desincentivar el uso del automóvil (el ideal no-utópico, pero nada popular), como en ciudades que cobran cuotas para entrar a los centros urbanos o por usar ciertas vías. No. Elizondo apela al NIMBY (Not In My Back Yard) sampetrino, al enojo que genera que entren todas esas personas que no viven en SPGG y utilizan (sacrilegio) sus calles. 

Elizondo, por cierto, se atrevió a poner su firma en un escueto Plan de Trabajo municipal (requisito para solicitar una candidatura independiente ante la Comisión Estatal Electoral)  que ni siquiera llega a media cuartilla y que, por si no fuera burla suficiente, tiene errores de redacción. Además, el candidato suele referirse a los otros municipios como la competencia, lo que evidencia su visión ¿competitiva? y no de servidor público, sino de administrador del municipio. Todo un libertario por accidente.

 
  Plan de Trabajo  de menos de una cuartilla: «...Consideramos que la actual administración ha hecho un formidable ______ en materia de seguridad...» 🤷🏻‍♂️

Plan de Trabajo de menos de una cuartilla: «...Consideramos que la actual administración ha hecho un formidable ______ en materia de seguridad...» 🤷🏻‍♂️

 

Miguel Treviño, candidato independiente, es, sin duda, el más articulado. No sólo eso, su diagnóstico de la situación del municipio es el más completo y asoma pistas de un entendimiento más vanguardista en temas de movilidad y desarrollo urbano ordenado. Sin embargo, se nota un temor estratégico por no decir las cosas como son para no herir susceptibilidades sampetrinas, lo que provoca que su campaña se quede a un nivel de copy creativo de agencia de publicidad cool, en donde las metáforas ñoñas (como #YoNoSoyRana o #MayThe4thBeWithYou) y la simplificación de las propuestas lo atan a un discurso que no profundiza-polemiza con la absurda visión municipal de muchos sampetrinos (incluyendo la de lxs otrxs candidatxs). Cierto, es una estrategia electoral, pero la sensación que deja es de ablandamiento ante lo que podría ser potencialmente una candidatura que sacuda. Su propuesta de «Conversión de 300 mil metros cuadrados de oficinas en espacios habitacionales, para evitar el tráfico de quienes vienen del otro extremo de la ciudad a las oficinas» es ambiciosa e interesante, porque ataca desde varios puntos el tema de los desarrollos de lujo, la falta de accesibilidad y de vivienda asequible, ¿pero es realizable? No sabemos, no lo ha profundizado-polemizado como se debe porque los temas de la elección son redundantes al tema del tráfico. 

El porcentaje de ridiculez se eleva sustancialmente con Raúl Alcalá (PVEM), Eduardo Maiz (PRI) y Daniela Alanís Villarreal (Juntos Haremos Historia), candidatxs marginales que poco o nada aportan porque están —no es broma— imposibilitados de pronunciar una palabra tras otra (es decir, hablar).  

Carpool y más cámaras de seguridad, a eso se ha reducido el tema de esta elección en San Pedro. Algunas ideas esconden intenciones que van más por la división, el derecho de clase y el charity onda misiones, más que por una visión metropolitana, incluyente y de políticas públicas en apoyo a los más necesitados. Con todo, está claro que Miguel Treviño les lleva una distancia significativa en diagnóstico e ideas... pero, si él no adopta una postura más clara y menos estratégica, se antoja difícil que el sampetrinado entre en razón sobre el papel que juega su municipio en un esquema metropolitano.