Fantasías (a)políticas

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Ustedes se han quedado sin excusas y nosotros nos estamos quedando sin tiempo.
— Greta Thunberg

Las y los políticos de hoy tienen demasiado miedo y están muy convencidos de que nos pueden ningunear. Tanto así, que le pagan a un equipo asesor para que nos expliquen la política y las decisiones que toman, como si se tratara de un cuento de hadas.

Esa política que nos cuentan se trata cada vez más de héroes, villanos y un pueblo que hace de damisela en peligro, y cada vez menos de políticas públicas que nos aseguren un futuro.

Nos siguen repitiendo las mismas malas ideas, una y otra vez, haciendo más grandes los problemas que ya tenemos y convirtiendo a las redes sociales en un campo de guerra en donde replicamos el mismo modelo: Chairos contra fifís, como el ejemplo más claro.

De esta manera, pretenden que nos ubiquemos en uno u otro bando, en un esquema cada vez más polarizante. No se valen las medias tintas. O estás totalmente bien o eres un ignorante.

Lo que esconde detrás de este contexto polarizante de razón absoluta, es el miedo al diálogo. Ese miedo se genera porque les aterra argumentar con la verdad, como siempre ha ocurrido; jamás se nos ha tratado como una ciudadanía madura, recordatorio que nos enoja y entristece porque nunca hemos visto una política que no sea un teatro montado, una mentira.

La única salida sensata se antoja, por lo visto, imposible. Las y los representantes, tanto populares como indirectos, deberían ser lo suficientemente valientes para decirnos las cosas directas y como son. Pero lo único que hacen es recordarnos que, para ellos, el sentido común es el menos común de todos y que el miedo los tiene inmóviles, inactivos, paralizados.

Dicen constantemente que luchan por su gente-pueblo-comunidad-estado, pero nos están robando el futuro frente a nuestros ojos, porque se enfocan en lo que es políticamente posible o rentable para las próximas elecciones y no en lo que hay que hacer.

“¿Cuándo vencemos a México en la frontera? Se están riendo de nosotros, de nuestra estupidez. Y ahora nos están superando económicamente. No son nuestros amigos, créame. Nos están matando económicamente”.
— Donald Trump

”Deberían haber sido fusilados unos 30.000 corruptos, empezando por el presidente Fernando Henrique Cardoso”.
— Jair Bolsonaro

“El día domingo, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, asestó un golpe brutal a la democracia de este país, un golpe brutal a la economía de todos los mexicanos. La mal llamada consulta popular es una farsa, es un ejercicio de manipulación política y es un engaño para los ciudadanos de todo este país”.
— Damián Zepeda

“¿Qué puede presumir el PAN si echó por la borda todo un capital histórico que les dio el pueblo en el 2000?; ¿no se convirtió su presidente en traidor a la democracia?; ¿no se robaron la presidencia en el 2006?”.
— Ricardo Monreal

Me gustaría llegar a ver una política que no sea puro cuento, sino un diálogo abierto y sincero en el que podamos participar. Qué gusto daría que algún día alguien nos hablara con sinceridad, siendo del partido que sea.

Qué gusto daría que priistas nos dijeran que Peña Nieto robó y que vivía en un México que estaba sólo en su cabeza y no en la realidad de millones de mexicanos; pero que la sociedad admitiera que la reforma en telecomunicaciones fue un gran logro.

Qué gusto daría que el PAN admitiera que la estrategia de guerra contra el narcotráfico de Calderón no funcionó y seguimos buscando desaparecidos y contando muertes; pero que admitiéramos que la economía progresó a pesar de la crisis financiera mundial, que se superó la pandemia del virus H1N1 y se planteó la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales de las que nadie dudaba en su momento.

Qué gusto daría que los que hoy tienen el poder no dijeran “Sí” a todo lo que dice el presidente Andrés Manuel y no dejaran de ser una voz crítica desde adentro. Que gritaran a todo pulmón lo que sí hace bien Morena (austeridad, regulación y control de cannabis, acceso a servicios de salud en el IMSS e ISSSTE a parejas del mismo sexo…); y rechazaran con toda su fuerza lo que está mal (el poco presupuesto a cultura y medio ambiente, el ejército en las calles y las consultas a modo).

Lo que se requiere son ciudadanas y ciudadanos opositores del discurso fácil de blanco y negro, de la narrativa polarizante de buenos y malos, de las noticias falsas.

Dejar de ver a la política como un cuento de hadas en donde participan villanos, héroes, aliados y princesas puede hacer de ella algo menos entretenido, al principio, pero es el único camino que nos garantiza un cambio y una madurez como nación.

ComentarioJohann Weigend