De diseño y cosas menos importantes en los medios mexicanos

Dentro de las mil preocupaciones que hay en una redacción mexicana, el rediseño web debe estar archivado entre las menos apremiantes. La integridad física de los periodistas, cubrir la nómina cada quincena y cuidar el rigor periodístico siempre estarán por encima de una shineada de diseño. Por desgracia, esto provoca una mala experiencia de consumo digital del periodismo que se produce en México.


Hace cuatro años tuve la oportunidad de participar brevemente como columnista web para la revista PICNIC. Uno de los textos que me publicaron llevaba por título «Una estética invitación a las empresas periodísticas de México», en parte como queja y en parte, tal cual, como una invitación a los dueños de periódicos para que invirtieran un poco en el diseño web de sus medios.

Con más pena que gloria, a cuatro años de haber escrito esa plegaria las cosas siguen igual; si acaso la diferencia es que en este tiempo han surgido varios proyectos periodísticos alternativos en Internet (en su mayoría con tendencia de izquierda), con presupuestos infinitamente menores a los de un periódico de circulación nacional, pero con mejores experiencias de lectura (de decente a buena, tampoco nada espectacular). De entrada, si uno copia y pega extractos de sus textos ya sea para compartir en Facebook, Twitter o simplemente para citarlos, no aparecerá el anticuado mensaje de regaño al estilo de El Universal.

 Al dar  copy + paste  a cualquier texto publicado en  El Universal , el periódico en línea más visitado en México, aparece este anticuado mensaje. Como si fuera tan delicado citar a Ricardo Alemán para mofarse de él en Twitter. 

Al dar copy + paste a cualquier texto publicado en El Universal, el periódico en línea más visitado en México, aparece este anticuado mensaje. Como si fuera tan delicado citar a Ricardo Alemán para mofarse de él en Twitter. 

¿Por qué la lectura de una investigación periodística de gran impacto no se puede disfrutar en México? ¿Por qué seguimos tan rezagados en cuanto a innovación web?

Retomo este tema porque hace unos días volví a sentir esa frustración como lector. 

Quinto Elemento Lab es un «Laboratorio de Investigación Periodística» de reciente creación, una interesante iniciativa encabezada por los periodistas Alejandra Xanic, Ignacio Rodríguez Reyna, Marcela Turati y Daniel Lizárraga. La primera gran investigación de este laboratorio expuso los sobornos que recibió Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex, por parte de la empresa brasileña Odebrecht (“propinas” por 10 millones de dólares). El reportaje no fue publicado en su sitio (que, por cierto, está bonito), en cambio utilizaron como plataforma a los sitios de Aristegui Noticias y Proceso, dos de los medios independientes con mayor renombre y alcance, pero también dos páginas de internet que carecen de buen diseño.

Estoy consciente que el tema de la buena estética web queda en segundo plano ante la revelación de un caso de corrupción de esta magnitud. Sin embargo, ¿por qué la lectura de una investigación periodística de gran impacto –como la de Quinto Elemento Lab– no se puede disfrutar en México? ¿Por qué seguimos tan rezagados en cuanto a innovación web?  

Proceso ha dado pasos lentos hacia un rediseño “organizado” de su portal. El pero está en que nos recetan tremendos chorizos de texto sin ningún guiño de imágenes, infografías, descansos. Por otro lado, lo más importante en el sitio de Aristegui Noticias es la transmisión en vivo del programa de Carmen Aristegui, pero eso no es excusa para el sinsentido estético del portal. Ambos, como muchos otros medios, utilizan templates que cualquiera podría incorporar a su blog en Wordpress. 


 
 🤔 Ejemplo de estructura de nota en el sitio Aristegui Noticias. Un invasivo  video ad  acompaña la lectura. 

🤔 Ejemplo de estructura de nota en el sitio Aristegui Noticias. Un invasivo video ad acompaña la lectura. 

 

Diseñar y organizar la arquitectura de información de un portal de noticias no es fácil (la experiencia de iA con The Guardian es algo que no se ve todos los días por acá). La pesada carga de contenido y el gran número de entradas que se publican al día puede ser un dolor de cabeza o, mejor dicho, un rompecabezas para cualquier gerente de informática o webmaster interno. Y ahora el reto es lo multiplataforma (responsive web design): que la experiencia de ver el contenido en tu laptop, tu teléfono y tu tableta sea, en esencia, la misma. Lo importante es el contenido, lo de menos es cómo se vea (o por lo menos así ha sido la costumbre en México). 

Dentro de las mil preocupaciones que hay en una redacción mexicana, el rediseño web debe estar archivado entre las menos apremiantes. La integridad física de los periodistas, cubrir la nómina cada quincena y cuidar el rigor periodístico siempre estarán por encima de una shineada de diseño. Por desgracia, esto provoca una mala experiencia de consumo digital del periodismo que se produce en México; me atrevería a decir que estamos unos 10 o más años atrás en cuanto a innovación digital.  


 
 📜  Chorizo  de texto en el portal de  Proceso . 

📜 Chorizo de texto en el portal de Proceso

 

Un buen rediseño no es barato, tampoco están dadas las condiciones en los modelos de negocio de los medios como para optar por elevar sus estándares estéticos. Los portales de gigantes como The New York Times, The Guardian o El País tienen una exposición y audiencia mundial; ningún sitio de noticias en México tiene estos alcances, por lo que la comparación con ellos es un tanto injusta. Sin embargo, desde hace algunos años el diseño mexicano goza de muy buena fama, con agencias boutique y de mediano tamaño que se han hecho fama internacional a través de diseño de marcas y branding. A lo que voy es que no es necesario contratar al gran corporativo internacional para intentar hacer una versión 2.0 de El Universal, Milenio, Reforma o La Jornada (es más, por caridad, alguien ayude a rediseñar el sitio de La Jornada pro bono, por favor); si los empresarios de los medios se lo proponen, creo que uno de los retos más interesantes que podría tener una agencia boutique de diseño con sede en Monterrey o Ciudad de México, sería la de redefinir la experiencia web de alguno de estos sitios. 

Estéticamente, es urgente¹. 


¹ Quizá la lógica de que ya nadie lee y todo mundo ve videos en Facebook explique un poco el ninguneo al rediseño de los sitios de noticias en México. El peligro con darle gusto al consumidor o audiencia, bajo esta lógica de la hueva que hay para la lectura, es que vamos derechito a consolidar la memeficación de la noticia: si, como dijo Luis, «el periodismo se reduce a la sección de comentarios» (un tanto por sarcasmo y otro tanto como afrenta), pues entonces ¿para qué nos desgastamos en mejorar la experiencia de lectura de un longform cuando lo que todo mundo quiere es una fotito o videito? Una cosa es sintetizar (acompañado de infografías, por ejemplo) y otra cosa es memetizar.