Es momento, María y José – Una 'granada' que quiere explotar

 

Nota del autor: El siguiente texto se extendió por casualidad. Originalmente estaba pensado como una breve introducción para acompañar una serie de eventos y comunicados para lanzar de manera oficial a Boy de la Costa, pero los caracteres se acumularon para darle forma a este texto más largo que aquí reproducimos.


 

La cabeza de Antonio Gallardo sigue perdida entre los alias de sus proyectos musicales. Un día se levanta con la voz interna de María y José, su alter ego predilecto con el que crea una especie de pastiche electropical de loops acústicos y guapachosos con letras que abordan desde temas místicos, calurosos y de violencia, hasta cuestiones personales sobre sus decepciones amorosas y relaciones conflictivas; otros días –o noches, mejor dicho– invoca a Tony Gallardo, un sinvergüenza technostar que se apodera de su personalidad extrovertida para dominar el escenario con letras sencillas pero inteligentes, una especie de crítica generacional que aplica a los vaivenes de su vida y que convierte en himnos del dancefloor hechos en casa. 

La indecisión, confusión e hibridación de sus alias son parte del atractivo de su propuesta musical, un reflejo de su personalidad errante. Es un misfit, quizá producto de todas las influencias sociales, culturales y estéticas que absorbió de Internet, la frontera y su Tijuana, de donde es originario.

Es gallardo, lo lleva en el nombre.

Tony comenzó haciendo música en 2009 bajo el nombre de Unsexy Nerd Ponies, un visceral proyecto de no-wave. De aquel primer experimento se pueden rastrear los orígenes bailables de María y José y de Tony Gallardo II, una evolución refinada de esos violentos sonidos. Harto del noise, decidió moldear un sonido más melódico al combinar folklore mexicano con feedbacks raros, algo que Noah Benjamin Lennox (Panda Bear) o Pablo Díaz-Reixa (El Guincho) seguramente hubieran producido de haber crecido en Tijuana. Así surgió María y José, con un estilo que primero se identificó con el ruidosón (ruido + son), el término que acuñó Moisés “Moih” Horta de Los Macuanos en una conversación informal con Antonio Gallardo, y que hoy cada vez es más difícil de etiquetar. 

Sin una estrategia clara de relaciones públicas o de manejo de medios, María y José comenzó a llamar la atención de algunos blogs y tastemakers en 2010 con el lanzamiento de “Espíritu Invisible” [liga para descarga directa aquí, vía Club Fonograma]. Una laptop con FruityLoops y un micrófono le bastaron para plasmar todas sus nuevas influencias en once imaginativas canciones. Un clásico instantáneo del indie mexicano. 

Sin tiempo de radio –mucho menos tele– y muy poca –casi nula– cobertura en prensa escrita, uno de los mejores discos independientes que se han hecho en México en los últimos 15 años pasó desapercibido por los medios tradicionales y el oído común. Y aunque recibió varios elogios en blogs y le extendieron varias invitaciones para presentarse en vivo, la realidad es que las buenas reseñas y las tocadas en fiestas caseras no pagan la renta. 

 

Las múltiples personalidades musicales de Antonio Gallardo se manifiestan a través de María y José, en donde el ruidosón, el folklore mexicano y hasta el techno encuentran una salida. 

 

Gallardo es un artista independiente que no vive de la música que produce: en cinco años ha lanzado unas cuarenta y tantas canciones en forma de álbumes, EPs y sencillos digitales a un ritmo que si bien está por encima del volumen de producción de grupos y artistas establecidos, no produce –ni cerca– las ganancias necesarias para dedicarse por completo a la música. Por suerte, al salir de Tijuana encontró en Monterrey un trabajo flexible que le permite salir a sus presentaciones en otras ciudades y, además, lo mantiene cerca de los círculos creativos y de promoción cultural-musical. 

Tony es ingenioso, improvisado y autodidacta, en muchos otros aspectos más allá de la música. No es diseñador pero se gana la vida haciendo diseños de pósters y otras encomiendas estéticas. Es intuitivo y poco a poco se está ganando la confianza de su oficina para supervisar proyectos bajo su peculiar gusto y estilo de diseño. Trabaja para vivir y gana lo esencial para mantener un estilo de vida sencillo; casi siempre se le podía ver comiendo un Subway con papitas, ahora hace product placement involuntario con su inseparable Red Bull. 

Sus prioridades cambiaron en el momento que Matías, su hijo, abrió los ojos. Es raro asociarlo como padre de un pequeño niño físicamente idéntico a él, pero detrás del rostro que acostumbra cubrir en las portadas de sus lanzamientos está la mirada de un hombre joven con ganas de darle lo mejor a su hijo. Esto se ve reflejado en la letra de “Loop de sangre” (algo así como su Beautiful Boy), canción que aparece en Club Negro bajo el moniker de María y José.

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Aunque se ha mantenido en el lado ciego de la prensa, María y José cuenta con una base pequeña pero fiel de seguidores. Gallardo no discrimina: ha pisado la tarima del Corona Capital, ha tocado en fiestas caseras (la mía, por ejemplo) y se ha presentado ante no más de cinco personas en un inmenso campo verde en el Parque Fundidora de Monterrey. 

Así como dice en “Granada”, María y José parece una granada que quiere explotar: “Violentao Feat. Sheeqo Beat” apareció en la segunda temporada de la serie de The Bridge que transmite FX; la sección de música en The Guardian recomendó su más reciente lanzamiento; Remezcla no duda en acercarse a él cuando tiene nuevo material; Helado Negro lo menciona en un artículo escrito por Sasha Frere-Jones en Los Angeles Times. Después de seis años de deambular por festivales, tocadas y el Internet, parece que su momento sigue en proceso de ebullición, pero quizá es cuestión de tiempo para que se le presente una oportunidad en forma de un buen label o un productor que le muestre el camino que hay que recorrer para salir de la burbuja independiente. 

Marco Antonio Jiménez Gallardo estuvo a punto de levantarse hace poco bajo la hipnosis creativa de otro alias… Afortunadamente encausó este nuevo periodo de inspiración bajo el paraguas más amplio de su repertorio: Boy de la Costa es el trabajo más reciente de María y José, cinco canciones que encapsulan por completo la gama de estilos, sonidos, letras e influencias que ha explorado en los últimos seis años. 

“Trópico de Acuario” y “Plata o Plomo” (canciones que abren y cierran el EP, respectivamente), se cuecen aparte. Se trata de dos de las mejores canciones que ha producido María y José, ambas inspiradas de alguna u otra manera por películas; la primera es una exploración de desdén amoroso («Olvídalo, fui un fantasma para ti») a un ritmo tropical rebajado en revoluciones, con un loop de guitarra que Tony tomó de las recomendaciones de YouTube de alguna canción que aparece en el soundtrack de la película Blue Ruin; la segunda es un himno al descaro, una revisión breve pero contundente del sicariato juvenil mexicano, aderezado con desesperanza («Somos una generación que siempre dice vivir en depresión»), fatalidad y celebración macabra («te disparo en la ‘face’, tan sólo tengo dieciséis»), inspirada en parte por la película mexicana Heli pero también en su propio ego. 

No sé si soy quien tenga que pedir perdón.
Solo un beso y perdiste toda razón
Di algo ya, no puedo pensar nada más
Un pacto, con el diablo tendré que firmar
No Sé – No Sé – No Sé
Un hueco sin llenar en la sala está
Es para mi, ahí me podrán enterrar
Olvídalo, fui un fantasma para ti
Vuelve, normal, no sabrás de mi ya jamás
No sé.

 

 

Somos una generación que siempre dice vivir en depresión
Atrofiados de amor, lo que tu tienes es 'aburrición'
Seres humanos como plaga, No hay nada que nos satisfaga
El que me roba me la paga, mi mente trabaja como daga

Plata o Plomo (x2) 
Plomo Plomo Plomo Plomo

No tengo dientes de oro, tengo colmillos afilados 'like vampiro'
Principe de las tinieblas, te mueres de miedo mira como tiemblas
La bestia triple seis, cargo mi M16
Te disparo en la 'face', tan solo tengo dieciséis

Plata o Plomo (x2) 
Plomo Plomo Plomo Plomo

No tengo sentimientos, los ahogo con actos violentos
Solo pienso en dinero, y por conseguirlo he hecho un matadero
No moriré de hambre, Dios es mi primer nombre
manos llenas de sangre, siempre estaré en la cumbre

Plata o Plomo (x2) 
Plomo Plomo Plomo Plomo

 

 

La capacidad que tiene Gallardo para no caer en lugares comunes o en obviedades en sus letras, es de admirarse. No sólo eso, es capaz de ajustar indirectamente las pedradas que lanza en su revisión social y generacional del México contemporáneo, a su propia historia de vida, forma de ser y manera de pensar. En “Granada”, por ejemplo, utiliza al artefacto explosivo para referirse tanto a la situación de violencia que vivía el país durante 2010-2011, como para describir su deseo de desaparecer; en “Plata o Plomo” se apoya en la desfachatez y la intimidación del sicario joven para autocriticarse cuando su ego se pone a volar alto. 

Boy de la Costa es apenas otra probada del potencial de Antonio Gallardo. Todavía estamos lejos de poder escuchar a María y José en su máximo potencial, en condiciones más “formales” de producción y quizá acompañado de instrumentos reales, con un poco menos de curvas estilísticas entre sus diversos alias. Mientras ese momento llega, hay que seguir disfrutándolo y apreciándolo en nuestro pequeño círculo de seguidores.