Holly Herndon: Un guiño a lo diferente

Escuchar “Chorus”, la pieza sonora más reciente del cautivador catálogo musical de Holly Herndon, es toda una experiencia auditiva. La manera en que manipula, transforma y desintegra digitalmente varios archivos de audio, que van desde fragmentos de YouTube hasta la grabación de su propia respiración, ejercicios de vocalización y conversaciones de Skype, son una fuente de estimulación cerebral. 

Herndon no necesita más que su MacBook Pro, un complejo lenguaje de programación visual llamado Max/MSP, beats y bleeps colocados de manera estratégica para crear sonidos que tocan base en el avant-garde, bajo su peculiar manera de entender a la música electrónica. La manipulación de data es puesta al servicio de una artista experimental que sigue borrando la distancia entre lo natural y lo sintético. 

Akihiko Taniguchi, artista visual japonés, materializó esta pieza desde una perspectiva 3D para completar la experiencia, quizá inspirado en las prácticas draconianas de la National Security Agency (NSA). El resultado es un video con un recorrido virtual perturbador, que no sólo nos invita a espiar o recrear de manera incoherente la interacción digital entre Herndon y Taniguchi, también funciona como una proyección impersonal de nuestro comportamiento en la Web: el scroll infinito de Tumblr, las sesiones en audio y video en Skype, la organización de archivos intangibles que a su vez sucede en un espacio tangible como lo es el escritorio de trabajo.  

Con el video para “Chorus”, Taniguchi extendió el alcance de su experimento conocido como Study of real-time 3D Internet, en donde explora la interacción de los usuarios con la Web apoyado de la tecnología del Kinect, así como el software openFrameworks y Syphon Recorder. La problemática estética del video, con glitches involuntarios que sirven como un recordatorio de su carácter digital, me pareció adyacente al inquietante trabajo de Ian Cheng, quien en 2012 también puso sus visuales al servicio de la música experimental para un video de la banda Liars. Sobre la interacción y relación que guardamos con la pantalla de nuestra computadora, el video de "Chorus" también me recordó a Noah, un innovador corto de 17 minutos de Patrick Cederberg y Walter Woodman que vale la pena ver.  


El sencillo "Chorus" se puede conseguir a través del sitio de RVNG Intl


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Cuerpo, tecnología, música

Esta joven pelirroja de Tennessee es una entusiasta partidaria del uso de la laptop como instrumento musical y, sin duda, tiene la preparación intelectual para defender esta práctica ante cualquier escéptico o detractor. Si alguien se atreve a debatir con ella, más vale que esté bien informado, pues Holly Herndon está estudiando un doctorado sobre música y computación en el Center for Computer Research in Music and Acoustics, en la Universidad de Stanford. Esta cualidad académica y geek legitima su aproximación a la música por encima de cualquier crítica, aunque es entendible que sus sonidos incomoden o sean incomprendidos ante los oídos entrenados por el pop convencional. 

Ante la evidencia científica de que la música pop prácticamente ha involucionado en los últimos 50 años, con datos que muestran, entre otras cosas, una consistente disminución en la diversidad de combinaciones de notas, según lo publicado en 2012 por un equipo de investigadores españoles, los sonidos que se reproducen desde la MacBook Pro de Herndon llegan como un balde de agua fría que sacude a las conciencias musicales más sosegadas.  

Pero para llegar a ese punto, Herndon tuvo que experimentar una sacudida en oídos propios y la ciudad de Berlin fue el escenario ideal para formatear sus preconcepciones musicales. La experiencia de vivir algunos años de su adolescencia en una de las grandes capitales de la música electrónica la transformó: su entorno cambió radicalmente al pasar de Johnson City, Tennessee, poblado considerado como el semillero del old timey y precursor del género Country, a adentrarse en la cultura de club y la escena techno de Berlin (como referencia de la efervescencia de la música electrónica en la ciudad, pueden ver este documental).

Motivada por esta experiencia, Herndon regresó a su país para estudiar Música Electrónica en Mills College bajo la guía de pioneros en ese campo, como John Bischoff. Durante su estancia también entrenó composición orquestal con maestros como Roscoe Mitchell, y se aventuró en la experimentación e improvisación de la mano de Maggi Payne. 

Creo que es mi intento por entender cómo podemos hacer que esta relación hombre/máquina sea natural
— Holly Herndon

La curiosidad intelectual de Herndon se enfocó en “explorar cómo las voces procesadas de manera electrónica en una interpretación en vivo, pueden servir para entender el funcionamiento de la música por computadora como una experiencia encarnada”, conceptos que desarrolla más a detalle en su tesis. En esencia, su discurso examina la vinculación entre cuerpo y tecnología en una misma experiencia, una encarnación y no así un proceso excluyente, de ahí su entusiasmo por adoptar la computadora personal como su instrumento musical de preferencia. 

De alguna manera, la música de Herndon –tanto grabada como sus interpretaciones en vivo– se ha convertido en el respaldo práctico de su teoría. "Creo que es mi intento por entender cómo podemos hacer que esta relación hombre/máquina sea natural”, dijo alguna vez a la revista FACT. Y para que no quede duda de su talento académico, en 2010 fue condecorada con el premio Elizabeth Mills Crothers como la mejor compositora del colegio por su pieza “195”

“(…) uno debe desafiar los constructos percibidos para despejar las vías que nos conduzcan a configuraciones alternativas de pensamiento y experiencia”, escribe Herndon en la conclusión de su tesis.  Con la urgencia de hacer algo distinto, de escucharse diferente y ampliar las posibilidades sónicas mediante la manipulación vocal, Herndon ha ido construyendo desde hace tres o cuatro años un cuerpo de trabajo realmente interesante. Su música se distribuye a través de RVNG Intl., un sello independiente de Brooklyn que tiene como propósito “recordarle a las esperanzadoras generaciones de audiófilos del espectáculo sonoro que transforma el espacio aéreo circundante en el momento en que la aguja se prensa del vinilo”. 

La joven de la larga trenza pelirroja se dio a conocer a finales de 2012 con Movement, su disco debut que fue bien recibido en el circuito de la crítica musical más progresista (The Wire, Pitchfork, XLR8r, The Quietus y Tiny Mix Tapes, por mencionar algunos).

Esa encarnación de la que habla Herndon –vinculación entre cuerpo y la música electrónica– es explorada visualmente en el video del track homónimo de su disco debut, dirigido por Mat Dryhurst

Q&A con Holly Herndon

Qué mejor manera de comprobar la cercanía de Herndon con su laptop que contestar las preguntas que le formulé en un correo electrónico apenas 40 minutos después de haberlo recibido. Un miércoles cualquiera, a la medianoche:

Contextual: He visto con envidia los pósters de tus conciertos que subes a tu cuenta de Tumblr y no me puedo imaginar lo divertido que sería ver tu show en vivo junto a otros músicos, productores y manipuladores sonoros como lo son Andy Stott, Shackleton, Demdike Stare, oOoOO, Lindstrøm, Nguzunguzu, Daniel Lopatin y muchos otros extraños colegas que tienes. ¿Cómo ha influido (si es que lo ha hecho) el salir de gira y tocar en vivo junto a este tipo de músicos en la manera en que te acercas a hacer música?

Holly Herndon: Por supuesto que es un gran privilegio el poder tocar con tanta gente maravillosa. Creo que en realidad lo más inspirador de compartir el escenario con gente así es el hecho de reconocer qué tan diferentes somos. He bromeado antes sobre los artistas del "tercer espacio", aquellos que no los reconocerías tradicionalmente como artistas del ambiente de club y que no encajan del todo en un estereotipo artístico, de cómo a veces es difícil, pero realmente maravilloso, pensar que hay un creciente interés en este tipo de artistas que no encajan en cualquier lugar. Por supuesto, todo el mundo aprende de ver tocar a alguien que está en su mejor nivel, pero, si acaso, al ver a estos artistas prosperar con su propio trabajo idiosincrásico, me dan ganas de seguir empujando mi propio trabajo idiosincrásico todavía más.


Contextual: Akihiko Taniguchi. Wow. Ese video para "Chorus" me hizo sentir como si la civilización estuviera llegando a su final; como si estuviera presenciando el ascenso de cyborgs que toman el control de la música pop. ¿Te imaginabas que así tenía que ser el video de "Chorus"? ¿Cómo fue que se dio la colaboración con el artista visual japonés?

Holy Herndon: Bueno, inicialmente me puse en contacto con Akihiko para ver si podíamos crear parches visuales en vivo porque realmente quería añadir una dimensión visual a mi set en vivo, como quiera el concepto de "Chorus" funcionó tan bien con lo que él hace que sólo hizo sentido extender ese acercamiento a una colaboración en video. Por otro lado, se siente como una traición que nuestros espacios de trabajo íntimos ahora tengan que ser considerados públicos; a la luz de las revelaciones sobre la NSA, este hermoso video se produjo a través de la comunicación que sostuve con Akihiko vía Skype y el traductor de Google. Las cosas siempre están mejorando y empeorando, y es importante que los artistas tomen consciencia y se aseguren de que su trabajo se ocupa de la actualidad. 


Contextual: Me parece que buena parte de la música pop puede vivir sin un respaldo conceptual o mensaje ulterior, y lo que nos evocan son emociones de una sola palabra (alegría, tristeza, nostalgia). Pero cuando escucho tu música me pasa que estoy tratando de conectar los cables sueltos; a través de tu música puedo escuchar la complejidad de la actualidad y las rarezas digitales que, al mismo tiempo, nos conectan y nos destrozan. ¿Creas tus composiciones con una base conceptual o vas más con la corriente de la experimentación de una manera más libre?

Holy Herndon: Qué chistoso, no había leído esta pregunta, ¡pero se entrelaza muy bien con el punto final al que llegué en la anterior! Hago un montón de experimentación para crear paletas de sonido. Esta es la parte más difícil y la que puede demorar más tiempo. Esta es la parte de mi proceso que de alguna manera es impulsado conceptualmente, pero al mismo tiempo es intuitivo; quiero saber cómo suena mi voz cuando la convulsiono con la puerta de un carro; quiero saber qué audio escucho cuando leo mi correo electrónico vs cuando navego en Internet, o lo que sea. Entonces tiendo a filtrar a través de estas paletas y a conceptualizar en relación a lo que actualmente estoy pensando, que tiende a ser bastante inmediato y presente.

Vivo en San Francisco y estudio en Stanford, entre esos dos universos participo en muchos de los debates contemporáneos respecto a la tecnología y sus afectaciones, así que naturalmente tiendo a inclinarme más en este tema. Dicho lo anterior, invocar a la NSA es algo que está ocurriendo en todos los rincones del periodismo y la creación artística, solo que por alguna razón la música puede quedarse muy atrapada mirando hacia atrás, restringiéndose a si misma con su inclinación a hacer referencias de cosas oscuras que pasaron mucho tiempo atrás. Esa práctica no me interesa en lo absoluto, así que inevitablemente es mucho más complejo asumir el reto de intentar cuantificar y expresar nuevas emociones y nuevos escenarios.

Desde hace décadas sabemos cómo suena y cómo se siente (y a qué sonaba) un rave tradicional. ¿A qué suena y cómo se siente la relación con un dispositivo? Ese tipo de cosas me interesan más. 


Contextual: Busqué tu perfil en Stanford y debo decir que tu foto en el sitio del Centro en el que estudias contrasta increíblemente con el look académico. ¿Cómo va tu aventura académica actual a la par de tu creciente estatus de culto entre la comunidad musical del leftfield?

Holly Herndon: ¡Va muy bien! Estoy trabajando en una serie de piezas, justo escribí algo para el Ensamble Dal Niente trabajando con un texto de Reza Negarestani, un increíble filósofo y amigo. Eso estuvo extremadamente bien, y aunque es muy difícil hacer malabares con todo, estoy realmente muy contenta con lo que está pasando en Stanford. La gente ahí (y en general del Área de la Bahía de San Francisco) es tan devastadoramente inteligente que es maravilloso poder representar a mi mundo en ese contexto, pero también es apabullante estar rodeada de gente que está tan avanzada en sus propias prácticas y habilidades. Como también lo es el poder tener acceso a alguien como Julius Smith, que no creo que nadie en el mundo de la música leftfield lo conozca, pero que es un genio que ha ayudado a hacer realidad muchas de las cosas que damos por sentado en el audio. Estoy agradecida de que Stanford me brinde su apoyo para mi práctica y  de contar con su compañía.